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Estaba a punto de engañar a mi esposa Karen, cuando se me aparecieron una Diablita y una Angelita que en vez de ayudarme me sedujeron

 

Me encontraba volviendo a mi habitación del hotel cuando hice una llamada a mi amigo Mike, para contarle que Las Vegas eran un lugar genial, y que mi esposa estaba en el spa haciéndose las uñas u recibiendo un masaje, pero también le conté que tenía un gran dilema: una mujer de grandes tetas se me insinuó en el casino, incluso me dio su número de celular. De repente sentí una mano en mi hombro, le colgué a mi camarada, y al darme la vuelta para ver quién era, resulto ser una diablita vestida muy sexy en ropa interior; me dijo que yo sabía que me la quería coger, refiriéndose a la tía guarra que me dio su número, recordándome los enormes pechos que tenía y el increíble par de nalgas que se cargaba. Suspire porque en el fondo sabía que era verdad. Entonces apareció a mi derecha una angelita diciéndome que pensará en mi mujer Karen, que yo la amaba y ella me amaba a mí.
Cuando estaba por tomar la decisión de no ir tras la tetona, la diabla me hizo recostarme sobre la cama y me la empezó a chupar, mientras la angelical jovencita miraba con tentación de unírsenos. Y finalmente lo hizo, me la mamó también y termine cogiéndome al par de zorritas por el culo, mientras ellas se besaban como buen par de lesbianas.