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La Hija de mi Vecina me acompaña a mi Casa para Beberse mi Leche Caliente


 

Rosario es la hija de mi vecina, y cada vez que la topó al llegar del trabajo me regala una sonrisa; he pensado que tal vez le gustó, a pesar de nuestra gran diferencia de edad pues se muerde los labios cuando me sonríe, además me tira unas miradas muy sensuales.
Justamente ayer estaba llegando de trabajar y me la encontré en el pasillo del edificio, y como de costumbre nos sonreímos, solo que esta vez decidí arriesgarme y le dije que si le gustaría ir a mi casa y tomar algo, para mi sorpresa ella dijo que le encantaría, así que nos fuimos a mi departamento. Estando ahí, me puse a prepararle una taza de café, y fue entonces que Rosy, como me pidió que la llamará, me dijo con una voz muy sensual: “quiero algo caliente en mi boca, pero no es café”. No capté la indirecta al principio, pero luego se paró de la silla y se acercó a mí, me sujeto del pantalón y me desabrochó el botón, bajándome el zipper con su otra mano, dejando en libertad mi polla al aire, que ya estaba erecta, viendo eso, la llevó a su boca y comenzó a chupármela como si realmente deseará beber mi leche caliente.