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Me acosté con una ladyboy que masturbo mi pene contra el suyo

Una de las cosas que más me gustan de las ladyboys tailandesas es que son muy morbosas y calientes, cada vez que contratas alguna de estas chicas, cogen como si fuera la última vez, dándote un trato de novios, mamándote la verga como si fuera una paleta de nieve rellena de néctar vital. Además les encanta tener el culo lleno, ya sea con tu propio miembro o usando algún juguete sexual, como es el caso de Anita, la última kathoey con la que estuve. Le pedí que fuera vestida de manera sensual y se apareció en mi puerta con un corsé ajusta, pantimedias y unas mallas en las manos, todo de un color azul fuerte. En cuanto la vi se me puso como piedra y le hice que se quitará la tanga que llevaba puesta, se recostó sobre la cama y me pidió que le metiera la polla entre las nalgas, pero le dije que era demasiado pronto, primero iba a jugar con ella un buen rato, así que saqué de entre mi equipaje un consolador negro que le introduje en el recto, esto le causo una erección. Yo me quite el calzón y junte mi pene contra el suyo, para que ella pudiera masturbarnos a ambos, piel con piel, mientras yo recargaba mis bolas sobre las suyas.