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Un barman consigue hacerle el amor a una clienta travesti que había sido dejada por el marido


 

Trabajar como barman no es una labor fácil, pues además de tener que desvelarse, muchas veces toca lidiar con gente borracha, personas que no quieren pagar, y los peores son los que se ponen a contarte si tragedias. Sin embargo un beneficio es poder ver a la hembras en vestidos diminutos que van al bar a putear.
Una noche cuando faltaba poco para cerrar el establecimiento, llego a la barra una mujer preciosa de cabello negro, se notaba que estaba triste por algo. Me acerqué y le ofrecí una copa de champagne como cortesía de la casa, ella me agradeció y me contó que se sentía muy mal porque su esposo la había abandonado después de volver de su luna de miel. Yo quede impactado al escuchar aquella historia, y le pregunte que como era posible que un hombre en su sano juicio dejaría a una mujer tan bella; con esto logré hacerla sonreír y me dijo que su nombre era Kimber Lee, y el motivo por el cual su pareja la había dejado es que descubrió en su primera noche juntos como marido y mujer, que ella era transexual (pre operación), ósea que aún conservaba sus genitales masculinos. Yo le contesté: “pues tienes mucha suerte cariño, a mi encantan las travestis y más las que son tan hermosas como tú”. Cerré el bar y nos pusimos a hacer el amor sobre la barra.