A pesar de que siempre fueron muy unidas, jamás habían mostrado algún interés de tipo sexual entre ellas, al contrario, platicaban de los hombres que les gustaban y como desearían que ellos les quitarán su virginidad, sin embargo un día compraron algo de alcohol y se pusieron a beber juntas al grado en que ya no estaban muy conscientes de sus actos. Fue entonces que los sentimientos que tenían la una por la otra salieron a flor de piel, y comenzaron a besarse, lo que las excito demasiado fue cuando al juntar sus cuerpos, se rozaron sus penes.
Se dieron cuenta de que habían llegado demasiado lejos pero la excitación era muy grande, y las hizo que se desnudaran, mostrando sus casi perfectos cuerpos. Akane se sentía avergonzada, pues era católica y no creía en la homosexualidad, pero Yuriko supo convencerla de que no habia nada de malo en que se tocarán, pues no tendrían sexo, harían el amor.[/expand]