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Un viejo amarró a su empleado travesti, lo vistió de colegiala y cumplió sus perversiones sexuales


 

El viejo Arata San era un pervertido que disfrutaba de contratar jóvenes crossdresser para amarrarlos y hacerle toda clase de perversiones sexuales. El problema era que se habia quedado sin dinero para alquilar alguna putita, sin embargo a su casa iba a limpiar un chico muy afeminado que le había confesado a su jefe su gusto por vestirse de mujer. Al recordar esto, Arata se le vino a la mente un plan malévolo: puso un somnífero en la bebida de su empleado, éste se la bebió y calló desmayado, fue entonces que su enfermo patrón lo amarro y lo vistió de una sexy colegiala.
Cuando el travesti despertó se dio cuenta que estaba amarrado y con la boca tapada, se asustó mucho pero no podía liberarse par más que lo intentaba. El ruido que hizo llamo la atención de San quien entró al cuarto con una mirada lujuriosa, pues estaba a punto de aprovecharse de su víctima. Primero la empezó a tocar por encima de la braga de color rosa que le había puesto. La pobre sissy no pudo contenerse y al estar siendo estimulando, tuvo una rígida erección, lo que la llevo a terminar cooperando y dejándose coger por su captor.