Recuerdo muy bien la primera vez que hicimos el amor en nuestro hogar, ella llevaba un sexy brassier rojo y unas pantis rosadas, mientras que yo me quite toda la ropa. Susy se arrodillo ante mí mirándome con sus hermosos ojos de rasgos latinos, y empezó a devorarme la poronga con mucha devoción, mientras yo sostenía su rizado cabello. Su técnica para dar mamadas era algo de otro mundo, y combinado con el amor que sentimos el uno por el otro, transforma nuestros encuentros sexuales en algo verdaderamente orgásmico. Lo que más me viene a la mente fue el momento en que estaba detrás de ella y puse mi mano en su pubis bajando lentamente para empezar a tocar su vagina, pero me topé con bulto que resultó ser mi pene.[/expand]