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Pedro se olvidó de su esposa e hijas y fue a contratar los servicios de una Prostituta Transexual

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Pedro Figueroa era un respetable hombre de familia, incluso admirado por sus vecinos debido a sus labores sociales en la comunidad, pero lo que nadie sabía, ni siquiera su propia esposa, eran las fantasías retorcidas que tenía esta señor, pues a pesar de que era muy amoroso con sus hijas y su mujer, por dentro tenía unos deseos inmensos de contratar prostitutas travestis para poder follárselas por el culo, ya que le encantaba el sexo anal, pero la señora Figueroa era católica y no aprobaba esas prácticas en la cama. Esta situación de insatisfacción sexual llevo a que Pedro alcanzará un límite, y termina cediendo ante sus bajos instintos. Espero a que llegará el sábado por la tarde para que su familia se marchase con su suegra, y entonces se lanzó a la calle donde encontró una escort de buenas senos a quien le pago por coger. Se atrevió a llevarla a su casa, sin importarle que sus vecinos lo pudieran ver; en este instante él no estaba pensando con claridad solo quería deslecharse con la trava que había contratado, y eso fue lo que hizo, primero le paso la lengua por las tetas, le pidió que le diera una mamada y concluyo metiéndole la verga por el ano.